jueves, 3 de agosto de 2017

La galaxia escarlata, de Carlos Echevarría (Por Carlos Enrique Saldivar)


Echevarría, Carlos. La galaxia escarlata. Lima: Editorial Torre de Papel, 2015. 146 pp.

Carlos Echevarría se hizo presente en la literatura peruana en 2012 con una buenísima novela que se adscribía a la space opera: El planeta olvidado 1: la liberación. Ya el título anticipaba una saga de varias novelas, de las cuales esta era la primera. Es muy común que en la ciencia ficción se escriban series: Darkover, de Marion Zimmer Bradley, una de mis sagas preferidas, tiene varias novelas; esta disposición a extender universos viene de hace mucho tiempo, sucede que es una fórmula de éxito, los antecedentes se pueden rastrear en los seriales de los años treinta y en los cuentos de grandes maestros, como Isaac Asimov, con los relatos cortos y novelas de la saga «Fundación», o en los excelentes textos de Zenna Henderson, enmarcados dentro de su serie de «El Pueblo». Como puede verse, se coge una idea base, que ha de ser sólida, una ambientación, uno o más personajes, una situación y se trabaja en un radio de acción que sirve para cuentos cortos o cuentos largos, novelas cortas o novelas largas, cada una de estas historias continúa de otra, hay secuelas, precuelas, textos que se mueven en el mismo universo (spin-off); pero volvamos a esa predisposición de muchos autores de ciencia ficción para trabajar series narrativas: muchos de estos textos tienen un héroe que se ve enfrascado en diversas aventuras, el paradigma ha de ser John Carter, personaje creado por Edgar Rice Burroughs; hoy en día hay excelentes sagas con un personaje central que lleva la batuta de modo acertado: las novelas de Richard Morgan, iniciadas con «Carbono alterado», y el detective del futuro Takeshi Kovacs –véase cómo muchas veces la ciencia ficción y el relato policial van ligados–, o trilogías amplísimas, con un tema novedoso: las monumentales «Eon», «Eternidad» y «Legado», de Greg Bear, serían un buen ejemplo, aquí tenemos una extraordinaria novela, su secuela y una especie de precuela, en este caso el primer y el segundo libro se deben leer como uno solo, porque en la primera obra quedan algunos cabos sueltos que se cierran en el volumen que le sigue.
Siempre me ha interesado saber por qué los creadores literarios escriben varias novelas en el mismo universo, lo he ido descubriendo a modo personal trabajando mi propia serie de relatos y me parece que los motivos se relacionan con una gran convicción de que hay mundos que deben alargarse, de verdadero amor por personajes, contextos, argumentos; hay un carácter comercial también, claro, pero esa tendencia es aplicable a otros mercados: los extranjeros, donde se mueve mucho dinero y hay facilidad para publicar y distribuir las novelas; no es nuestro caso, nos hallamos en el Perú, y en este país la razón por la cual dilucido hay una incursión en estos terrenos es por el asombroso diseño que tienen algunas obras, se crea un radio de acción, como dije, es más sencillo y certero trabajar dentro de éste una y otra vez, el detalle es que las historias tengan calidad y que el lector las disfrute.
En el caso nacional, hay novelas de ciencia ficción que poseen una construcción política, social, económica excelente; ya hemos oído sobre El ojo de Orión, de Adriana Alarco de Zadra, interesante novela corta de aventuras espaciales, también tenemos conocimiento de un texto muy difundido y leído: Los viejos salvajes, de Carlos De La Torre Paredes, el cual también se inserta dentro la space opera; y ahora tenemos La galaxia escarlata, de Carlos Echevarría, interesante epopeya con un mundo (en el sentido de concepción espacial) perfectamente diseñado, equilibrado y bastante verosímil. Me agrada mucho y me sorprende cómo cada pieza de este Imperio creado está bien colocada, a fin de configurar un entramado interesante y dinámico. El argumento se ubica en el 1940. Existen las civilizaciones extraterrestres sin que los seres humanos las conozcan, algunas de estas sociedades planetarias forman una alianza llamada Federación Organizada del Universo Descubierto (FOUD). Y, como en muchos grandes gobiernos de la historia terrícola (¿quién dijo que la ciencia ficción es evasión? La CF bebe de la realidad, de los conflictos políticos, sociales, religiosos, grupales, individuales, mercantiles; el autor del libro es economista, quizá por ello su capacidad de organización y ordenamiento es lograda) hay líos. Sucede que el Imperio Toriano (que no pertenece a la FOUD y está liderado por un poderoso guerrero: Osturus Cruldestor) se extiende, es una monarquía y posee sus condiciones, las cuales chocan con la FOUD —una federación con presidente: Hyracs Jorleff (también un guerrero excepcional— y contra pequeñas federaciones. El orden está a punto de alterarse y la guerra es inminente, pues ese es el plan secreto de Cruldestor. Desde luego, la Federación lo sabe y está preparada. Algo muy interesante de esta novela es que, a pesar de sus mecanismos, muy semejantes a la ópera espacial, se acerca más a la ciencia ficción, aunque toma mucho de ambas corrientes. En la space opera se tratan historias en torno a aventuras, a veces contadas de forma romántica y a menudo se desarrollan en el espacio, digamos que se relaciona más con los relatos de aventuras, y los escenarios propios de la ciencia ficción son nada más un decorado para que los hechos ocurran. En la space opera solemos ver a un héroe y a un villano enfrentados, y la historia suele contener elementos reconocibles, como batallas o guerras, tecnología, viajes interestelares, imperios galácticos, incluso combates cuerpo a cuerpo muy bien descritos, con artefactos de todo tipo o a puño limpio, usando poderes sobrehumanos. En el caso de este libro, hay elementos científicos muy certeros, que trascienden la mera aventura y no hay propiamente héroes o villanos, sino ideologías, poderes, fuerzas, hay dos bandos en pugna. El lector ha de analizar cada propuesta y decidir con quién simpatiza, a fin de de formar parte de la acción y saber si saldrá o no vencedor.
Tal es la dimensión de este universo creado por Carlos Echevarría, que el libro incluye un anexo de varias páginas, al final, que posee diversos conceptos que pertenecen al mundo epistémico del autor. El volumen pueden leerse con gran facilidad, y, el final queda abierto, la continuación puede apreciarse en El planeta olvidado 1: la liberación. La galaxia escarlata es su precuela, el origen de una odisea, que espero se extienda con suma eficacia.


*El presente texto fue leído en la 36° Feria Ricardo Palma (Lima), el 29 de noviembre de 2015, con motivo de la presentación de la novela La galaxia escarlata, de Carlos Echevarría.

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