domingo, 29 de octubre de 2017

Reseña de "Bioficciones", por Carlos Enrique Saldivar


Román Abram, Benjamín. Bioficciones. Lima: Torre de Papel Ediciones, 2016. 139 pp.

Benjamín Román Abram (Lima, 1970), abogado de profesión, editor y crítico literario, es hoy un experimentado escritor, que trabaja la poesía y la narrativa de manera efectiva. Sus publicaciones en varias plataformas de prestigio, nacionales e internacionales, respaldan tal afirmación. Sus ficciones tienen gran calidad y se aprecian bastante en este medio literario peruano, donde la calidad hoy se asienta en diversas áreas creativas, sobre todo en las letras fantásticas, en especial en ese discurso tan difícil que es el relato corto, y si hablamos de fantasía, no solo hemos de mencionar el contexto general, sino los diversos subgéneros: el terror, la ciencia ficción, lo fantástico, lo insólito, lo maravilloso, etc. El autor ha incluido ficciones, como dije, en medios de renombre: el fanzine Agujero Negro (Perú); las revistas miNatura (Cuba-España), Parafantástica (España), Umbral (Perú), etc., así como en las compilaciones: Se vende marcianos: muestra de relatos de ciencia ficción peruana (Perú) y Erídano. Suplemento N° 26: Ciencia Ficción Peruana 2 (España), entre otras. Algunas de sus narraciones han visto luz en este, su segundo libro, titulado Bioficciones, el primero que nos brinda en formato impreso; un volumen de cuentos y microrrelatos (textos brevísimos de pocas palabras), donde el autor explora a diversos personajes relevantes para el mundo, de la realidad o inventados; sujetos históricos cuyas vidas nos interesan y sobre las cuales queremos saber, a fin de nutrirnos culturalmente y desplegar nuestro magín lector gracias a estas versiones que se nos entregan. Tenemos aquí a un variopinto grupo, desde H. P. Lovecraft hasta Margaret Thatcher; desde Sherlock Holmes, el genial detective de las historias de Arthur Conan Doyle hasta Tony Stark, el Iron Man de los cómics y películas. Es increíble cómo cada una de estas notables personalidades brilla con luz propia, ya sea en un texto de pocas líneas, como en uno que pasa las veinte. El lector ha de conectar con cada uno de estos personajes, porque muchos de ellos, sino todos, ya conforman el imaginario del receptor que degusta la obra. La reconstrucción del sujeto ficcional es inminente. Hay un reconocimiento inmediato de los personajes históricos o ficcionales, a continuación los receptores los reconstruyen: en primera instancia, como desea el autor, después lo hacen a su modo, y llegan al fin del texto con delectación. El goce no termina ahí, algunos cuentos pueden ser continuados en las mentes lectoras. Me sorprende de modo grato la salida de este cuaderno que rebosa de ideas, me fascina mucho el aspecto lúdico del presente libro, la forma en que el autor juega con la historiografía, trata a los protagonistas, modifica según sus apetencias las vivencias y aventuras de cada uno de estos seres, humanos y fabulosos, y crea mundos alternos. Es una de las claves de la buena ficción: componer universos sólidos y disfrutables para todo aquel que desee sumergirse en el ingenio y creatividad del escritor. Bioficciones es, en mi opinión, uno de los libros de cuentos más importantes de los últimos años, no solo de las corrientes imaginativas, sino en general. Estoy convencido de que hoy este autor es uno de los más representativos e interesantes de la literatura fantástica en Perú.

—Carlos Enrique Saldivar

*El presente texto fue leído en la 21° Feria Internacional del Libro (Lima), el 31 de julio de 2016, con motivo de la presentación del volumen «Bioficciones», de Benjamín Román Abram.

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