miércoles, 24 de octubre de 2018

Carlos de la Torre Paredes

(Lima, 1988) Politólogo de profesión por la Universidad Nacional Federico Villarreal, egresado de la maestría en Gestión de Políticas Públicas por la misma universidad. Especialista en Gestión Cultural en el Ámbito local por la Universitat de Girona (Cataluña-España) y la OEI. Estudiante de la maestría en Escritura creativa en la UNMSM. Actor, guionista y presentador en distintos proyectos audiovisuales. Tiene nueve libros publicados: Los viejos salvajes: Herederos del cosmos (2012), Campos de batalla: El señor de la guerra (2014), Campos de batalla: Cuando la sangre importa (2015), Herederos del cosmos: SOS (2016), Esencia cardiaca (2016), Son pocos pero son (2016), Tabaco con hierba no es magia (2016), Talk show (2016) y Ruffus tiene finura y otros cuentos igual de selectos (2018).

Publicaciones con Torre de Papel: 


Cesibell Sánchez



Directora de Piscos y Tacos; sommelier, analista sensorial y catadora de pisco. Egresada de la Escuela Española de Cata en Madrid. Pertenece a la Asociación Madrileña de Sommelier (AMS). Colabora con artículos en Catas a la Carta en Madrid, revista Concepts para Miami y revista Open Cusco.
Es integrante del Panel de Cata ASPERCAT, Catadora Aspirante del Consejo Regulador de Origen Pisco, Cámara de Comercio y Cultura de Bélgica y Luxemburgo, Cofradía de Catadores de Pisco en Europa Isabel Mijares, Círculo de Amistad del Vino y el Pisco, catadora senior del Panel de Cata de Aceite de Oliva Latin America Olive oil-Perú y representa al Perú en catas internacionales.

Publicaciones con Torre de Papel



 

martes, 23 de octubre de 2018

Campos de batalla: El señor de la guerra

Autor: Carlos de la Torre Paredes
Género: Fantasía
Edición en papel
País: Perú
Año: 2018 (3ra edición)
Páginas: 99
ISBN: 978-612-47749-6-6
Precio S/ 30
Lugares de venta: Próximamente
Edición en digital
Plataforma: Amazon
Precio: US$ 2.99
Comprar: Próximamente
Iván es un joven campesino que fue reclutado para luchar en las sangrientas guerras que enfrenta su reino. Luego de un año, su madre ha dejado de esperarlo, pues una misteriosa voz le dijo que su hijo ha muerto. Al día siguiente Iván regresa a casa, pero su madre desconfía de él, no está segura si aquel hombre es su hijo o algún ser maligno que pretende hacerle daño, así que Iván le cuenta todo lo que vivió desde su partida. Él ha luchado en épicas batallas y descubrió las atrocidades de la guerra, viajó por lugares que jamás imaginó conocer y se ha enfrentado a innumerables peligros. La historia parece muy real, pero su madre aún desconfía. ¿Realmente es Iván quién ha regresado?

Campos de Batalla: El Señor de la Guerra es una novela corta de fantasía épica, en la cual Carlos de la Torre Paredes nos sumerge en un sangriento mundo medieval, donde la violencia y la muerte son las herramientas de poder y, a la vez, las cadenas del destino.

Katerin

Autor: Jim Rodríguez
Género: Fantasía
Edición en papel
País: Perú
Año: 2018
Páginas: 85
ISBN: 978-612-47749-3-5
Precio S/ 15
Lugares de venta: Próximamente
Edición en digital
Plataforma: Amazon
Precio: US$ 2.99
Comprar: Próximamente
Katerin ha vuelto al reino después de cinco años dispuesta a luchar en la guerra que se avecina y a proteger al príncipe, su amigo de niñez y a quien ama en secreto. Ella tiene sueños premonitorios y, cuando el conflicto comienza, sus más profundos miedos se hacen realidad. Ahora tendrá que viajar hasta tierras lejanas para conseguir el agua de la vida, que está custodiada por un temible dragón.

Katerin es una novela de fantasía épica donde los humanos y otros seres, como magos y demonios, conviven en un sangriento mundo medieval. Algunos velan por sus propios intereses, que se anteponen a la amistad, al honor y a la lealtad; sin embargo, Katerin tiene un objetivo más puro, y hará hasta lo imposible por conseguirlo.

Historias de ciencia ficción

Autor: Carlos Enrique Saldivar
Género: Ciencia ficción
Edición en papel
País: Perú
Año: 2018 (2da edición)
Páginas: 148
ISBN: 978-612-47749-4-2
Precio S/ 15
Lugares de venta: Próximamente
Edición en digital
Plataforma: Amazon
Precio: US$ 2.99
Comprar: Próximamente
Historias de ciencia ficción contiene doce cuentos teñidos de cierto desencanto hacia el destino que le habría de esperar a la humanidad, los cuales no caen en el fatalismo fácil. Varios de estos relatos podrían ser considerados como metáforas de la diferencia. Por ejemplo, en «Volar como los pájaros» una mutación despierta la envidia de las personas «normales», quienes, al restringir un maravilloso don, imponen limitaciones injustas y violentas a los hombres que vuelan. Otros cuentos tienen un tono más filosófico y se preguntan qué significa ser humano. Textos que, a pesar de su vocabulario casi barroco, se leen con suma facilidad e interés, y en muchos casos nos hacen reflexionar.

Historias de ciencia ficción es el primer libro de cuentos que ha publicado Carlos Enrique Saldivar, escritor, crítico literario y editor peruano. La primera edición data de 2008 y nació en el auge de la literatura de ciencia ficción en América Latina. Es bienvenida esta nueva edición de aniversario, la cual, en este 2018, se atisba más actual que nunca"

-Tanya Tynjäla

Poesía pisquera

Compiladora: Cesibell Sánchez
Género: Poesía
Edición en papel
País: Perú
Año: 2018
Páginas: 96
ISBN: 978-612-47749-5-9
Precio S/ 15
Lugares de venta: Próximamente
Edición en digital
Plataforma: Amazon
Precio: US$ 2.99
Comprar: Próximamente
Poesía pisquera es una selección de los mejores poemas que participaron en el concurso «Poesía sobre el pisco» convocados por Piscos y Tacos en 2015, con el apoyo del Instituto Raúl Porras Barrenechea y de la mano de Rocío Hilario. El jurado calificador estuvo conformado por el embajador Harry Belevan McBride, el doctor Teodoro Hampe Martínez (que en paz descanse) y el doctor Lorenzo Huertas Vallejos. Participaron más de cincuenta y dos poemas, recibimos textos de peruanos en Brasil, Estados Unidos, Cañete, Ica, Tacna. El jurado decidió declarar ganador a Luis Gualberto Valdivieso Guerra.

En 2016 organizamos el concurso «Fotografía sobre el Pisco», también con el apoyo del Instituto Raúl Porras Barrenechea; el jurado estuvo conformado por el arquitecto Javier Luna Elías, el historiador Luciano Revoredo, el museólogo Luis Repetto y el fotógrafo belga Daniel Ritiere. El ganador de este concurso, Xavier Vaz, le da vida a la portada de este poemario.

Este libro de poesía al pisco trata de que usted, cuando tenga reuniones, se lance a leer uno de estos poemas y continúe este legado de generación en generación.

Cesibell Sánchez
Directora de Piscos y Tacos

El pisco y su vigencia

Compiladora: Cesibell Sánchez
Género: Artículos, poesía, fotografía
Edición en papel
País: Perú
Año: 2018
Páginas: 278
ISBN: 978-612-47776-0-8
Precio S/ 60
Lugares de venta: Próximamente
Edición en digital
Plataforma: Amazon
Precio: US$ 2.99
Comprar: Proximamente
El pisco y su vigencia es una compilación de artículos, debates, poemas y fotografías sobre la bebida bandera del Perú. Este selecto libro reúne a los ganadores de los concursos «Artículos y ensayos sobre el pisco», «Poesía sobre el pisco» y «Fotografía sobre el pisco»; convocados por la organización cultural Piscos y Tacos. Esta organización es dirigida por Cesibell Sanchez, sommelier, analista sensorial y catadora de pisco, quien ha completado este volumen con otros artículos de diversas e importantes personalidades que exponen sustentos históricos del origen del pisco, elementos técnicos de la producción pisquera y narran testimonios sobre el arduo trabajo que realizan para difundir el pisco en el Perú y el mundo.

Autores de los artículos: Guillermo Toro Lira Stahl, César Costa Aish, Gonzalo Gutiérrez, Eduardo Dargent Chamot, Juan Carlos Palma, Sandra Negro, Alberto Di Laura, Cesibell Sanchez, Ana Cecilia Prado Salazar, Johnny Schuler Rauch, Ernesto Ramírez Castillo, Juan Antonio Carrasco Delgado, Carlos Quintana, Jaime Marimón Pizarro, Luciano Revoredo, Daniel Ritiere, Lorenzo Huertas.

Autores de los poemas: Luis Gualberto Valdivieso Guerra, Deyvis Raúl Talla Dominguez, Jorge Enrique Pérez.

Autores de las fotografías: Xavier Vaz, Martín Alvarado, Benji Pancca, Juan Antonio Carrasco

Auspician: London Company, APCER Asociación Peruana de Ceremonialistas, Pisco Monte Luna, SDMar Cevicheria Pisco Acapana, Golden Piscos y Vinos, Viejo Tonel, Pisco Don Cortez, Paca Paca Pisco, Pisco 4 Fundos, Almaduna Pisco,
Viña D´ Los Campos, Pisco Claudine, PISCO MIREZ, Etelvina, Pisco Brujas de Cayango

domingo, 13 de mayo de 2018

Un cuento mensual: Te amo mamá (por Jorge Ureta Sandoval)


Por supuesto, a mamá.

Despierta Jorge.  
—Ummm… 
Despierta Jorge.
Ummm, ¿qué es lo que pasa, César?
Mamá…
¿Mamá qué?
Ella está muerta…
Han pasado seis meses de tu partida y no puedo reponerme; lo he intentado de muchas maneras pero nada. El quitarse la vida, como sabes, ha rondado por mi mente, pero la cobardía, mi p… cobardía, disculpa la palabra, me ha impedido hacerlo.
Papá está muy triste, casi ni habla, parece que el viejo hubiera envejecido cinco años en estos meses: está delgado y ni siquiera toma. Mi tío Pepe intenta distraerlo, pero nada; estoy seguro que desea morirse, solo Yanirah y Jorgito pueden hacerlo sonreír a veces. César y Mary se intentan mostrar fuertes, pero no lo logran; he escuchado llorar al gordo en el baño, Mary ya está comiendo de nuevo... Yanirah pregunta cuándo vas a volver, nadie sabe qué responder.
Te amo mamá, te extrañamos en casa… extrañamos tus carajos, tus renegadas por ser descuidados; es increíble, pero la casa está más limpia de lo que pensabas que estaría sin ti. Extrañamos tu comida. Cada vez que estamos en la mesa, alguien te recuerda; la otra vez estaba haciendo cebiche e intenté cortarme el brazo, pero la cobardía o la valentía según el punto de vista, impidió que lo hiciera.
Ha llamado Fio a darme el pésame; ella tan linda ha dejado la molestia entre los dos para mostrarse solidaría. Dime, ¿te has encontrado con Ale, con el abuelo, con tus primos, con la abuela Victoria? Espero que hayas perdonado mis faltas. ¡Te amo mamá!
Sabes, decidí por fin irme del país; lo haré dentro de dos semanas… paradero, Argentina. Papá y todos están de acuerdo con mi partida, sé que tú no lo hubieras aprobado, pero aguantar los recuerdos de Laura, el abuelo Cheve y la abuela Victorias es nada a comparación del tuyo. Eres la mujer de mi vida y Lima, toda Lima, me recuerda a ti. Sé que no te gusta escucharme decir esto, pero tú me sacaste debajo de las llantas de ese carro plomo; y ahora que tú no estás, he vuelto ahí. Te amo mamá, espero que aguardes a mi regreso a ti…
Despierta Jorge.
¡Mamá! ¡Dónde está mamá!
En la cocina… oye, ya empezó la Champions.

***

Jorge Ureta Sandoval (Lima, 1986). Autor de La fuerza equivocada (2012, 2015), poemario que habla sobre la Franja de Gaza; el libro de narrativa Amores Tontos (2013, 2015, 2016, 2017); el libro de historias mitológicas Dioses (2015) y el libro Morir en el intento (2017). Se desempeña como editor de la editorial Zafiro. Es docente, corrector de estilo y periodista. Su próximo libro que publicará será su primera novela: La última cena de los muertos





sábado, 24 de marzo de 2018

Torre de Papel estuvo en la Feria Internacional del Libro de Ayacucho 2018


Por segundo año consecutivo, Torre de Papel Ediciones viajó hasta Huamanga para participar en la Feria Internacional del Libro de Ayacucho, que se desarrolló en la plaza mayor de la ciudad del 8 al 22 de marzo. En nuestro stand estuvieron a la venta nuestros libros hasta con 30% de descuento y estamos felices por la gran acogida que tuvieron en los aycuchanos. Uno de los libros más vendidos fue Torucha: relatos de mi tierra ayacuchana de Adolfo Carbajal Valdivia, que relata la historia del autor cuando era niño y vivía en Coracora.


Como en todas las ferias en las que participamos, la literatura peruana de terror también tuvo gran acogida, tanto así que se agotó el tiraje de la segunda edición de Hechos Desconocidos de Jim Rodrígez y se llevaron más de cincuenta Tenebra: muestra de cuentos peruanos de terror, compilación de Carlos Enrique Saldivar, libro cuyo tiraje también está por está por terminarse. 



La ciencia ficción peruana también estuvo presente y todos los lectores de la saga El Planeta Olvidado, escrita por Carlos Echevarría, editor general de la editorial, regresaron para llevarse la segunda parte y la precuela, ya que muchos se habían llevado la primera parte de la saga el año pasado.



También nos visitó el autor Carlos de la Torre Paredes, quien estuvo firmando en nuestro stand ejemplares de su libro Los viejos salvajes, la primera entrega de la saga Herederos del Cosmos, que relata la historia de un mercenario espacial que tiene que esconderse en un asteroide para escapar de unos piratas. Herederos del Cosmos El planeta olvidado son dos las sagas peruanas de ciencia ficción más vendedoras, sus primeras entregas han vendido cada una más de tres mil ejemplares en sus diferentes ediciones.
 

Los lectores de romance optaron por nuestro libro Amores Tontos del autor y editor Jorge Ureta Sandoval, que tiene trece historias de amores inusuales. Incluso muchos lectores se llevaron este libro a pesar de haber leído las ediciones previas, ya que la cuarta edición -publicada por Torre de Papel- incluye cuatro relatos nuevos y cinco prólogos donde se hacen reflexiones sobre el amor.




Muchas gracias a todos los que nos visitaron en Huamanga y se llevaron nuestros libros. Prometemos que el próximo años traeremos muchas más novedades. 






domingo, 18 de febrero de 2018

Un cuento mensual: Abnegación (por Tania Huerta)


La luz tenue del bar titilaba sobre su cabello rojo mientras el sonido de las copas, botellas y conversaciones incoherentes se escuchaban como un sueño torpe.

Ella cruzó las piernas acomodándose en un alto banquito junto a la barra y su falda se levantó hasta que casi se pudo ver la unión de sus muslos con  el nacimiento de sus redondas nalgas.

Cogió una copa con un verde licor y la llevó a sus labios. Una gota cayó en el nacimiento de sus senos y corrió por el camino que se formaba entre ellos. Miró a la gota fastidiada, siempre le pasaba, era el castigo por tener esos pechos tan grandes. Con un dedo la recogió y se la llevó a la boca sacando su suave lengua para saborearla.

No era consciente del espectáculo que realizaba para quien la mirara. O tal vez sí.

Debía llegar con comida para los niños, dependían de ella y no había sacrificio imposible para ayudarlos.

Se dispuso a buscar a algún incauto y, ya envalentonada por el alcohol y aquellos cigarros que daban tanta risa, caminó por aquel lugar lleno de mesas marchitas.  Su vestido de seda verde se pegaba a su cuerpo que se contoneaba con cada paso y su cabello rozaba su cintura como los dedos de un amante lascivo.

Delante de ella, distinguió unos ojos ladinos que la admiraban. No dudó en acercarse, se sentó al lado de ese hombre y, sin quitarle la mirada, sacó un cigarrillo y lo posó sobre sus labios pintados del más profundo rojo. Esperó.

Su invitación fue aceptada y el hombre encendió el pitillo. Una bocanada de humo salió de su boca entreabierta y cubrió su rostro de sílfide.

Las copas fueron y vinieron sin que se dieran cuenta de los vuelos que el minutero daba alrededor de los dos.

Ella, acostumbrada cada noche a beber para olvidar el cómo y solo recordar el porqué de lo que hacía, aguantaba los toqueteos perversos, los besos babosos, las palabras ofensivas de aquel hombre que, atraído por su moral inexistente, se acercaba para satisfacer sus deseos más bajos.

Ya entrada la madrugada se dispusieron a salir para dar rienda suelta a la negociación carnal. Él quiso entrar a un motelito de mala muerte, de esos en los que el baño es compartido por mil almas tal vez más perdidas que la de ella misma; sin embargo, no lo dejó. Tenía un lugar propio donde, hasta lo que era posible, se sentía más cómoda desarrollando su labor.

Al fin llegaron. Los niños dormían, todo era por ellos, para que  aquellas bocas comieran y no lloraran de hambre como ya lo habían hecho anteriormente. Ella no soportaba la idea de verlos de nuevo en la calle, muertos de frío y con ansias de llevarse algo a la boca. 

Entraron por la cocina al pequeño cuarto acondicionado para estos menesteres. Una desvencijada  cama de vieja madera los aguardaba.

Él entró y se dejó caer pesadamente sobre un colchón que apenas lo sostuvo, luego jaló la pequeña mano de ella e hizo que su acompañante cayera torpemente sobre su rechoncho cuerpo. Sus manos sedientas de sexo la tocaron lascivas por cada parte que encontraron. Ella, asqueada, fingía unos gemidos que lo llevarían al éxtasis y, por ende, a perder la conciencia de la realidad.

Sólo era cuestión de aguardar. De esperar y aguantar un poco, un poquito más…sus besos inmundos, su lengua repulsiva, sus manos obscenas hurgaban cada deseada parte de ella. 

La enajenación llegaba al fin, la agitación del cuerpo porcino de aquel hombre, sus jadeos animales, y, la saliva que caía de su boca y que ella esquivaba como podía, lo delataban y presagiaban que él estaba a punto de consumar el acto.

Todos esos movimientos salvajes la llenaron de la furia que necesitaba. Metió la mano bajo la cama y sus dedos tantearon el suelo hasta encontrar el mango del arma. Sintió la madera suave abrazada por su mano, aquella madera salvadora y liberadora.  La empuñó con toda la fuerza contenida en su aún joven cuerpo, con todo el odio almacenado en años de impotencia y asco.

El fierro del fuerte martillo le reventó la cabeza y la abrió.  Los sesos salieron y se deslizaron por lo que alguna vez fue su frente, cayeron sobre los ojos y llenaron  la cuenca vacía de uno de ellos, mientras el globo ocular rebotaba en su rostro por el impacto.

El hombre aún no había muerto. Ella siempre cuidaba que sus víctimas no muriesen al instante, solo deseaba que estuvieran a su merced, sin poder defenderse para gozar al ver su agonía, ese medio camino entre la vida y la muerte que se iba colando por cada seso y hueso caído entre pequeños ríos de sangre, espesa y roja, que se mezclaban con la saliva y el humor acuoso del ojo reventado.

Disfrutaba de aquel vaivén del cuerpo vacilante y sangrante, atrapado en la decisión de morir de una vez.   El ojo colgando le daba un aire ridículo,  parecía un adorno navideño suspendido de la rama de un pérfido arbolito.  El tipo intentó pararse de la cama y cayó de rodillas mientras los sesos caían entre sus dedos regordetes. La miraba con el único ojo y levantó una mano tocándose la cabeza abierta. Sus dedos entraron hasta el cerebro palpitante y un sonido animal salió de su deforme boca. Era un quejido escalofriante que helaría la sangre hasta al ser más vil.

Se acercó a él blandiendo el martillo, lo levantó reflejando en su mirada su sádico placer. El infeliz trató de cubrir su rostro para impedir lo inevitable. El martillo se hundió en el otro ojo, cegándolo, y luego cayó una y otra vez mientras la sangre caliente salpicaba al piso y paredes creando obras de arte entrañables.

El hombre babeaba ya desfalleciente, su cuerpo temblaba en espasmos que sacudían sus miembros inertes. Ella lo tomó de uno de los brazos y con gran esfuerzo lo arrastró hacia la cocina. Era más la excitación y el deber que su propia debilidad. Movía la cabeza tratando de mirar a través de las cuencas sangrantes.

Ahí estaba la moledora brillante, siempre limpia. Reflejaba cómo ella iba acercándose con la carne del día. Era la herencia de su madre que le había dado el mismo uso.

Como pudo sentó al hombre en la silla más cercana de la pequeña mesita, jaló el mismo brazo y con cuidado de cirujano metió los gordos dedos en la boca de la antigua moledora de carne que, afilada, esperaba su alimento.

Dio vueltas a la manija que movía las cuchillas, que cortaban y molían la carne que se les ofrecía. Estimulada por los quejidos sordos del hombre, que le demostraban que aún sentía un ápice de dolor,  hacía esfuerzos por darle vueltas a la manija para lograr moler músculo y cartílago.

Por el otro extremo, pequeños gusanos rojos y jugosos salían en un pequeño y primoroso plato decorado con diminutos gatitos rosa. Lo iban llenando hasta que se rebalsaba sobre la mesa. Había que sacar las uñas que habían quedado enteras. Los dedos fueron fáciles, los brazos se mezclaron entre el rojo del músculo y el blanco del cartílago formando gusanitos bicolor.

Ella se preguntaba hasta dónde tendría que moler de él para que finalmente muriera. Faltaba poco y sus quejidos se iban apagando. Al llegar al codo, tomó el machete y cortó el brazo. El codo no se podía moler. Tendría que cortar el cuerpo en trozos.

Ese gordo le serviría para algunas semanas.

Los niños despertaron por el ruido y el olorcito de la sangre fresca. Se acercaron asomando sus caritas curiosas y sus grandes ojos brillaron al contemplar sus platitos llenos de fresca carne.

—A comer mis niños —avisó la hermosa pelirroja con el vestido de seda verde pegado a su cuerpo, no solo por su voluptuosidad, sino por la sangre y el sudor impregnados. Se agachó y dejó los platitos sanguinolentos en el piso de la cocina como la más afectuosa madre.

Los niños se acercaron presurosos, humedeciendo sus boquitas en la carne recién molida y agradeciendo a quien la traía para ellos con los más amorosos maullidos. 

***

Tania Huerta. Su cuento «GatoGallo» fue publicado en la Revista Virtual de El Círculo de Lovecraft (2017), también publicó el cuento «El Pelado Jairo» en la antología Horror Queer de Editorial Cthulhu (2018). Su cuento «Orgasmo» y su poema «Snuff» fueron incluidos en la antología virtual San Valentin Oscuro (2018). Es dueña del Blog Pies Fríos en la Espalda (www.piesfriosenlaespalda.blogspot.pe)